El retorno de la inversión, o ROI por return on investment, mide lo que un gasto te aporta en relación con lo que te cuesta. Se calcula restando el coste a la ganancia generada y dividiendo por el coste, todo en porcentaje. Es el indicador de referencia para juzgar si una acción merecía la pena.
Cómo interpretarlo
Un ROI positivo significa que la acción aportó más de lo que costó; un ROI negativo, lo contrario. Pero la cifra sola no basta para decidir. Un ROI alto sobre un gasto pequeño puede pesar menos que un ROI modesto sobre un gran volumen. Frente al coste de adquisición de clientes, el ROI sitúa cada euro gastado en una lógica de rentabilidad global, no solo de eficacia aislada.
Sus límites
El ROI tiene dos puntos ciegos. Primero el tiempo: no dice en cuánto llega la ganancia, y una acción rentable pero lejana puede valer menos que otra más modesta pero inmediata. Luego los efectos indirectos: una acción puede rendir en reputación o relaciones sin que aparezca en el cálculo. El ROI ilumina una decisión; no la sustituye.
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